19 de diciembre de 2014

SENCILLEZ

Una de las cualidades que más me gusta de la gente y de todo en general, es la sencillez.
Me encantan las personas glamourosas, incluso creo que una cierta dosis de frivolidad es necesaria, pero sentir que algo o alguien te resulta cercano y natural, es lo que más me puede conquistar.
Es más, creo que el auténtico glamour requiere la máxima sencillez. Lo otro es teatro barato.

He intentando plasmar todo esto en los dos collares de cerámica que os muestro hoy.
La forma, el material, la combinación de los colores y un montaje muy simple, hacen que estas piezas sean especiales, precisamente por eso, por su sencillez y por su falta de pretensión.































Ya os anuncio que este tipo de collares estarán muy presentes en la próxima temporada.
Nos vamos a alejar, y a descansar, de nuestro más que conocido estilo étnico (en la medida de lo posible, ya que está demasiado implícito en mí), para explorar otros caminos, con una vuelta al pasado cargada de elegancia y sensualidad.
Estamos consiguiendo materiales impresionantes, que intentaremos transformar en piezas únicas con el estilo inconfundible de LAMARRIED.






15 de diciembre de 2014

EN EL CENTRO DE MI CIUDAD

Hace unos cuantos años, cuando empecé en esto, tuve la gran suerte de entrar a formar parte del selecto grupo de artesanos que proveían con sus genialidades a una de las mejores tiendas de artesanía de Madrid, y me atrevo a decir, de España.
La tienda estaba situada en la zona más turística de la ciudad, por lo que diariamente pasaba gente por allí de todo el mundo. Esto lo hacía mucho más especial...

Recuerdo como si fuera hoy mismo la primera vez que fui a enseñar mis diseños, siendo tan joven e inexperta. Me emociono cuando pienso en ello, porque en aquellos tiempos, conseguir entrar en un proyecto así no era nada fácil. Hoy me enfrento a otras muchas dificultades, pero la experiencia, la calma que te otorgan los años, hacen que mi actitud ante situaciones de este tipo, sea muy distinta a la de entonces. Mucho más sosegada...

Las propietarias de la tienda eran dos socias muy diferentes entre ellas. Tras hacerme el primer pedido y después de haberlo entregado, una de ellas, la que apostó por mí, me llamó para decirme que había división de opiniones en cuanto a mis diseños y que su socia no estaba muy segura, ya que veía mis piezas muy grandes y difíciles de vender, por lo que dudaban de si habría más pedidos o no. Os podéis imaginar mi decepción...

Ya os conté hace tiempo que desde el principio me atreví con piezas muy llamativas que casi nadie compraba, pero yo necesitaba desarrollar mi creatividad al máximo, sin límites, sin complejos, sin verme arrastrada por las tendencias de moda o por un modo de vestir en mi ciudad, tal vez algo conservador en aquella época. Siempre pensaba lo mismo: "ya llegará el momento en que se sepa entender mi trabajo". Y nunca me alejé de mi estilo, a pesar de lo diferente que era a todo en aquellos tiempos.

No sé cómo hubiese reaccionado hoy ante una llamada así; probablemente no hubiese cedido o lo hubiese negociado de otra forma, pero aquel día, me pudieron tanto las ganas de formar parte de aquello, que decidí no rendirme y pedí una oportunidad. 
Propuse cambiarles todas las piezas entregadas por otras más sencillas y fáciles de vender, pero por supuesto, con toda la esencia de LAMARRIED.
Supongo que eso era justo lo que pretendían con aquella llamada, pero sin duda, mi oferta fue de lo mejor que he hecho en todos los años que llevo en este negocio.
En el tiempo que trabajé con ellas, se vendieron en su tienda más de doce mil piezas de LAMARRIED...

Casi todas las semanas recibía alguna llamada suya para reponer material, porque los turistas se llevaban mis colgantes, mis pulseras, mis pendientes..., de tres en tres, de cinco en cinco... Era bastante abrumador. Más de una vez presencié alguna de esas ventas, y era alucinante ver como gente de todas partes del mundo se volvía loca con el colorido de mi bisutería.

Aquellos collares grandes y llamativos que les mostré el primer día fueron sustituidos por una colección que constaba de seis tipos de piezas, a los que denominamos así para agilizar los pedidos: 

-Colgante 1 pieza
-Colgante 3 piezas
-Pulseras 
-Pendientitos
-Pendientes largos
-Anillos

Guardo cientos de hojas con este tipo de pedido, en los que lo único que variaba eran las cantidades. Unas veces 10 de cada, otras 20, otras 50...
El diseño de todo el conjunto de la colección era muy similar en cuanto a montaje y tamaño, pero me daban libertad para elegir colores o la forma de las piezas. Y lo más increíble de todo es que no hacía dos iguales.
Era una manera muy dinámica de trabajar con ellas, aunque yo seguí desarrollando mis otros diseños paralelamente, por la necesidad de no quedarme estancada.



Hace unas semanas, buscando unos materiales, abrí una caja que llevaba cerrada mucho tiempo en mi taller, y aparecieron varias de estas piezas, de las primeras que realicé, y decidí llevarlas a una venta especial que tenía en casa de una amiga, por la curiosidad de ver qué aceptación tenían. Se vendieron todas.
Por eso, días atrás, mientras modelaba bolitas de barro para otros collares, pensé "¿y si hago una pequeña colección para toda esa gente que no se atreve con un collar grande?". 

Y de toda esta historia nace lo que veréis a continuación. 
Una mezcla de recuerdos, de experiencia, de sencillez y juventud, comprimida en estos pequeños colgantes de LAMARRIED, realizados en cerámica y pintados a mano.





































Estuve varios años realizando este tipo de piezas para ésta y otras tiendas, y poco a poco me fueron permitiendo introducir otras más llamativas y elaboradas, y no se vendían nada mal.
Hoy, tengo clientas a las que se les quedan pequeños incluso mis diseños más exagerados...

La vida...



Para la próxima temporada desarrollaré esta colección con más tiempo y profundidad, ya que este tipo de piezas quedan especialmente bien en verano, con camisetas y el escote morenito.
Pero sin duda estos colgantes también son una opción ideal para esos pequeños detalles navideños, con los que te apetece quedar bien sin gastar mucho dinero.






10 de diciembre de 2014

NUEVOS COLGANTES "PEZ"

Continuamos con los peces de invierno.
Hoy veremos cuatro colgantes. Dos de ellos son la versión invernal de los que vimos el verano pasado, es decir, misma forma y tamaño, pero distintos tejidos y decoración, y los otros dos son mucho más novedosos.

En los que ya conocéis, veréis que se han sustituido las sedas por telas y colores más propios de esta época del año, o las lentejuelas por circulitos de cuero, como ya hemos visto en entradas anteriores.
Y en los dos colgantes nuevos, se reduce el tamaño del pez, se decoran con pequeños abalorios cosidos a mano, y también cambia el montaje. Añadimos alambre para una gargantilla sutil y favorecedora y pequeñas bolitas de cristal para un colgante muy juvenil e informal.

Lo vemos en imágenes y muy pronto podréis comprobar lo bien que sientan.







































1 de diciembre de 2014

APRENDER, DESCUBRIR...

El motivo por el que he tardado varios días en hablaros de mi paso por el "SR&SA Market", ha sido la espera de las fotos oficiales del mercadillo, realizadas por un fotógrafo, que sigo sin conseguir. Si alguna vez me llegan, haré una segunda parte con las mejores imágenes.
Por eso os pido disculpas por la mala calidad de algunas de las fotos que os muestro a continuación, ya que se hicieron deprisa y corriendo, confiando en que nos pasarían las otras, algo que no dudo que harán.

Pero bueno, como yo soy muy impaciente y no me gusta dejar las cosas a medias, y como además nos metemos de lleno en la campaña navideña, he decidido no esperar más y hablaros de esta experiencia con el material del que dispongo.

Como ya os dije días antes del mercadillo, me hacía mucha ilusión volver a este "mundillo" del que tanto se aprende. Nada te aporta más datos sobre tu trabajo como el contacto directo con el público. Y me atrevo a decir más, sobre tu trabajo y sobre el ser humano.

Del mercadillo en sí, he de decir que estuvo muy bien organizado y se palpaba el buen rollo entre todos los participantes.
Hubo muy buen ambiente, bastante afluencia de público a lo largo de todo el día, música, puestos de lo más variados..., y la verdad, nada que objetar. 


A continuación os muestro el montaje de mi stand.
Tuve mucha suerte, ya que me tocó una estupenda ubicación, con pared detrás, lo que me permitió colgar algunas cosas que, de otra forma, no hubiese podido exponer en condiciones por falta de espacio.






Me apetecía que todo quedara muy cuidado. Que fuese un stand en el que sólo su montaje ya fuese un reclamo.
Necesitaba una imagen de LAMARRIED muy limpia, algo que a veces resulta complicado con toda la diversidad de colores, formas, materiales, tamaños, etc., con los que trabajamos.
Las dimensiones de algunas de nuestras piezas pueden limitar mucho el espacio y había que buscar una forma de mostrar el máximo número de diseños, sin que quedara todo excesivamente lleno y recargado.

Como más o menos teníamos las medidas de las mesas, realicé alguna prueba en casa, para tenerlo todo controlado y para ver cuántos expositores iba a necesitar.




Si algo era evidente es que todo el fondo debía ser lo más claro posible, para que destacaran los colores al máximo.




Algo que también me apetecía mucho era colocar todas las piezas por gamas cromáticas, en la medida de lo posible. A veces no es fácil, ya que los collares de LAMARRIED suelen ser multicolor.
Pero bueno, como siempre hay un tono que destaca sobre otros, al final dejé un espacio para los verdes, otro para los azules, los morados, etc.

En el taller hice varias pruebas, porque quería llegar al mercadillo y tener todo el montaje pensado hasta el último detalle.





Al llegar al mercadillo enseguida me di cuenta de que la medida de mi mesa no se ajustaba a toda mi organización del material, por lo que hubo que hacer algunos cambios de última hora.
Me gustaba más como lo había probado en casa, pero estas cosas pasan y no hay que darles importancia, sino ser rápida improvisando y continuar con la misma ilusión.
Así que, manos a la obra!










Todo listo!!!




Este mercadillo no hubiese sido lo mismo sin la ayuda de una compañera de excepción: mi querida sobrina, a la que muchos ya conocéis.
Cualquier cosa que compartas con ella se convierte en todo un acontecimiento, porque se implica tanto en todo lo que hace, que te contagia su alegría, sus ganas, su pasión..., y hace que todo sea especial.




Días antes del mercadillo se lo propuse, porque sabía que le gustaría vivir esta experiencia conmigo. Y como su cabeza es igual de rápida que la mía, o más, e igual de creativa, o mucho más, enseguida empezó a proponer ideas.
Yo no quería que fuese una mera acompañante. Yo quería una compañera al 100%! Que colaborase y que desarrollara su imaginación! Que no sólo le sirviera para pasar un sábado diferente, sino que le valiese como experiencia. Y como confío plenamente en ella, ideó y realizó estos peces para las etiquetas, ya que queríamos empaquetar los artículos vendidos de forma especial.
Y nada más especial que todo aquello que proyecta la ilusión de los niños...







Pasamos un gran día juntas. Ya estamos deseando repetir...
Me resulta curioso, incluso apasionante, comprobar cómo se ven las cosas desde los ojos de una niña de 10 años y desde los míos, de unos cuantos años más...
Cómo cuando eres tan joven, todo, lo bueno y lo malo, te traspasa tanto y cómo cuando ya vas madurando, no das importancia a tantas cosas.
Te das cuenta de todo lo aprendido, del largo recorrido, y también, de toda la inocencia perdida...
Es una mezcla de sentimientos muy contradictoria. Me encanta verla a ella, como al resto de niños de mi entorno, pero también me gusta cumplir años y ser consciente de todas las pruebas superadas...


Lo mejor del mercadillo fue la gente que me rodeó y también todas las frases bonitas que oí sobre mi trabajo. La más escuchada sin duda: "¡qué original!". O "¡qué colores!".
Todo esto es una inyección de energía positiva.
Es muy alentador comprobar que la gente enseguida percibe un estilo propio, algo que sabéis que persigo desde siempre.

Gracias desde aquí a todos los que os pasasteis por mi puesto y a los que apoyáis mi trabajo.







Quiero aprovechar este post para mostraros también el trabajo de mis dos geniales "vecinas de stand". Geniales en todos los sentidos!
Tuve la suerte de estar junto a dos de los mejores puestos de todo el mercadillo, en cuanto a montaje y producto. Y de las artistas que hay detrás de este producto, qué decir... Sencillamente, que es un auténtico placer compartir cualquier evento con gente tan agradable y educada, que hacen que todo resulte mucho más fácil y ameno. Gracias!

A un lado tenía a:






De su trabajo sólo puedo decir que es impecable. Me gusta absolutamente todo lo que hace y toda la presentación.
Es uno de los mejores descubrimientos que he hecho en los últimos tiempos, tanto a nivel personal como artístico.
En cuanto tengan su página web os informaré, porque merece la pena adentrarse en su mundo...

Os dejo una pequeña parte de su trabajo:
















Si queréis más información, aquí tenéis su e-mail de contacto: mymano.ms@gmail.com




Y al otro lado de mi puesto estaba MISKILULU.

Diseños en tela y punto, que reflejan a la perfección la dulzura y amabilidad que transmite su creadora nada más conocerla.
Especializada en ropita de bebé y distintos complementos para el hogar, como una preciosa colección de delantales, con un colorido suave y matizado (muy mío, por cierto), y una elaboración cuidada al máximo.






En su blog tenéis un montón de fotos con todas sus creaciones: http://miskilulu.blogspot.com.es/

Ya sabéis, si os gustan las cosas delicadas y especiales, no olvidéis estos dos nombres.



Como veis, el día no estuvo nada mal.
Lógicamente, uno va a estos eventos con la idea de vender y promocionar su trabajo, pero si además te diviertes, conoces gente interesante y te lo tomas como una forma más de aprender del público y de ti mismo, la experiencia no puede ser más positiva. Así que espero repetir el año que viene.





Me despido por hoy con una reflexión. Con algo que nos tuvo un poco "inquietas" a mi sobrina y a mí todo el día: esa "extraña incapacidad" de algunas personas para sonreír (las menos, afortunadamente). Y lo digo con toda la ironía del mundo, porque si algo he aprendido en esta vida, es a sacar la parte humorística y positiva a todo. Y es que, hay que ver lo poco que cuesta sonreír y lo mucho que les cuesta a algunos... Lo importante que es mostrarse agradable, receptivo, cercano, y lo "difícil" que es para algunas personas transmitir el más mínimo signo de amabilidad y accesibilidad. Es increíble cómo sin darnos cuenta, muchas veces nos cortamos las alas con nuestra actitud... Nos cerramos mil puertas...

Tras una conversación profunda sobre el tema mientras nos comíamos un bocadillo, con la sabiduría de sus diez años y su infinita sensibilidad, me dijo algo que hizo que el día, sólo por eso, ya hubiese merecido la pena:

"... como leí en un libro escrito por alguien que está enferma y no puede hablar, malo es no poder hacerlo, pero mucho peor sería no poder sonreír...".

Ahí queda eso!

Sonreíd y sed felices!!